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4 lecciones sobre liderazgo que nos ha dejado 2020.

La necesidad de adaptación se ha vuelto exponencial. Las organizaciones se han tenido que acoplar a condiciones (o al menos lo han intentado) que jamás habían imaginado y eso, ha venido a chocar con los paradigmas culturales con los que viven luchando para tratar de crecer como empresas.

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El síndrome del “Profesional de Libro”.

¿Te llamó la atención el título de este escrito? Déjame contarte una breve historia. Hace unos años me encontraba siendo parte de un equipo de gestión en una planta productiva, y habíamos reconocido junto con el gerente de operaciones que teníamos demasiados problemas con los procesos para poder alcanzar las metas del área. Fue así que se decidió buscar la ayuda de un consultor en Lean Six Sigma. Nos asistió un profesional con múltiples maestrías, varias certificaciones y según decía su perfil mucha experiencia en implementación. El consultor llegó, nos presentó un plan de trabajo y echamos a andar todas las sugerencias que él nos decía, sin embargo, notamos que al pasar el tiempo los problemas no mejoraban, al contrario, teníamos más dificultades para poder desarrollar el trabajo. Fue así, que decidimos tener una reunión directa con él y abordar sobre lo que estaba pasando, le preguntamos si este era un proceso normal, que si era así ¿Por qué estábamos empeorando en vez de ver mejoría?, ¿Qué medidas había aplicado antes con las personas y con el entorno para facilitar la transición? él nos respondió que en teoría todo debía mejorar a posteriori…. Definitivamente esa no era la respuesta que el gerente esperaba escuchar.

¿Te has visto envuelto en una situación similar? Reflexionando sobre situaciones como la anterior fue que surgió el término “Profesional de Libro”, quizás ya lo vayas intuyendo, pero ¿Qué es el síndrome “Profesional de Libro”? básicamente es aquella condición que padece aquel profesional que estudia, pero que nunca llega a ejercer lo que estudio. Se quedó solamente con la teoría y certificados, y carece de las “cicatrices” que te brinda llevar a la práctica el aprendizaje, es decir, no tiene un criterio solido sobre la ciencia que promueve más allá de la teoría.

Esta situación no es nueva, el gran filósofo Immanuel Kant, en su obra “Teoría y praxis” (1793) expresaba: “… podrá haber teóricos que jamás devengan prácticos en su vida porque carecen de la facultad de juzgar: por ejemplo, médicos o juristas que han hecho buenos estudios, pero que no saben cómo deben conducirse cuando tienen que dar un consejo”.

De lo anterior, es inevitable que venga a nuestra mente las preguntas, ¿Para qué estudiar tanto, si no se pretende llevar a la práctica todo ese conocimiento? ¿Qué criterio se puede tener sobre algo que solo se ha visto en teoría y no se ha ejercido para confirmar que lo estudiado es real?

Si bien Kant ya resaltaba esta crítica en el siglo XVIII, en pleno siglo XXI el profesional de libro sigue siendo una realidad. En algún punto el aprendizaje real y con sentido crítico no se ha podido ejercer por diversas razones.

Efecto Dunning-Kruger

Esta incapacidad de desarrollar un pensamiento crítico sobre el conocimiento que se ha venido absorbiendo y el auto convencimiento de que somos capaces de poseer el conocimiento sobre una ciencia, solo a través de poseer títulos, se ha vuelto una falacia mental, expresiones como “Tengo tal grado académico o poseo x o y certificaciones, esto me hace un experto en el tema” han causado un alto nivel de confusión con respecto al término “experto”.

El profesor de psicología David Dunning y su pupilo Justin Kruger durante los años 90s realizaron la investigación sobre la percepción de capacidades en las personas. Los resultados de este estudio lo podemos ver en la siguiente imagen:

I.   Imagen con efecto dunning-Kruger.

Fuente: https://tengasepresente.blogspot.com/2017/02/el-efecto-dunning-kruger.html

La imagen anterior demuestra como a través de ganar experiencia y de alcanzar cierto nivel de seguridad es cuando realmente estamos haciendo una comprensión crítica y real del aprendizaje y no nos encontramos absortos en una especie de fantasía profesional.

De hecho, encontraron que bajo este estado se conlleva características como:

  • Ser incapaz de reconocer nuestra propia incompetencia.
  • No poder reconocer las competencias de alguien más.
  • No tener un horizonte claro de hasta dónde llega la incompetencia en un ámbito y qué se tiene que hacer para mejorar ese aspecto.

Un estado de satisfacción basado en el entorno.

Vivimos actualmente en una era donde la información y los datos se mueven a velocidad impresionantes, y donde cada día vemos como se forman nuevas maestrías, certificaciones, diplomados, entre otros, caer en esa dinámica sin tener un horizonte claro y razonable del porqué, nos está arrastrando a lo que el autor coreano-alemán Byung-Chul Han, en su obra “La sociedad del cansancio” (2010) denominó como la “sociedad del rendimiento”, un estado mental en el que por seguir un exceso de positividad se cae en un estado de guerra interior y de auto exigencia que no nos permite ser consecuentemente objetivos y que solo nos lleva a ser una especie de hombre “animals laborans”.

En otras palabras, la necesidad auto forjada de “seguir” la carrera de títulos y estudios para sentir que pertenecemos a cierto nivel social o profesional, no permite que nos tomemos un momento y hagamos una auto reflexión relacionada si lo que estamos buscando como profesionales realmente proporciona un aporte real a nosotros mismos y a la sociedad en la que vivimos.

El sociólogo Jorge Yamamoto, en su charla para TED en español “tu felicidad depende de tu entorno social”, comenta que la sociedad latinoamericana se ve enfocada en un conocimiento de “cartón”, donde se prioriza la obtención de una educación de plagio (a través de la no creación de conocimiento nuevo, sino de la copia de tesis o demás evidencias de conocimientos con el fin de obtener un grado) en vez de una correcta formación de valores morales.

Esto lleva a la reflexión si realmente estamos siendo capaces de discernir lo que se está haciendo con la información; si solo buscamos obtener conocimiento por una razón de moda y como un placebo mental o estamos buscando como convertir esa información en conocimiento útil y explotable.

Visualización real del entorno, ¿Qué piensan los protagonistas?

Producto de lo descrito anteriormente, donde hemos hablado de todo tipo de estudios (máster, doctorados, posgrados, certificaciones, etc.), he enfocado un estudio particularmente en la creciente oferta de certificaciones internacionales (solo del enfoque ágil al 2016, según el experto Robert Galen se encontraban en el mercado aproximadamente 113 tipos de certificaciones), con una breve investigación a 40 profesionales de diferentes países latinoamericanos, a los cuales se les ha consultado sobre su opinión en diferentes aspecto relacionados a la obtención de certificaciones profesionales. Estos han sido los resultados:

1. ¿Posee certificaciones profesionales? por ejemplo (PMP, Scrum, ISO, 6 sigma, logística, etc.)

Es importante reconocer cuantas certificaciones posee un profesional, donde podemos identificar que el factor común resulta en tener desde 1 hasta 4 certificaciones. En este caso, de los profesionales que poseen 1 certificación, tanto hombres como mujeres ocupan un 50% cada uno.

En el caso de los que poseen de 2 a 4 certificaciones, del 47.5% que se ha identificado en esta categoría, 21.05% son mujeres y 78.95% son hombres. Con más de 5 certificaciones el género predominante son las mujeres al ser el 67% de los que eligieron esta categoría.

Aplicar tanto conocimiento en sí, resulta una tarea interesante y los resultados anteriores nos reflejan la diversidad de opinión que existe con respecto a cuantas certificaciones se buscan, sin embargo, surge la pregunta acerca del motivo que llevó al estudio de todas estas.

2. ¿Cuál es la principal razón que lo llevó a sacar certificaciones?

Si bien, el porcentaje más destacado resulta en un 39.13% correspondiente a un deseo de aprendizaje (lo cual, llevado a la práctica, resulta fantástico), es inevitable no resaltar el 47.83% obtenidos de categorías como “obtener un mejor trabajo y ofrecer servicios de consultoría”, lo cual se intuye principalmente como una respuesta ante la necesidad de mejorar los ingresos económicos personales.

Un 8.70% resaltaba que no tenía una idea clara para qué había buscado la obtención de certificaciones y un 4.35% lo buscó con el fin de aplicar el conocimiento en la comunidad. Esto último nos llevó a la siguiente pregunta.

3. ¿Aplica a conciencia los conocimientos adquiridos?

Cuando se consultaba por esta parte, el 42.5% resaltaba aplicarlo de manera parcial, lo cual ya denota la dificultad en sí de llevar a la práctica el conocimiento aprendido, quizás debido a factores que veremos más adelante en este estudio. En esta parte quienes poseen más dificultades para llevar a cabo la implementación son los hombres que poseen de 1 a 4 certificaciones con un 66.67% y en el caso de las mujeres las que poseen 1 certificación, con un 40%.

¿Todo este aprendizaje está generando un impacto en la comunidad? es lo siguiente que se consultó.

4. ¿Considera que la aplicación de sus conocimientos está generando un impacto en su entorno laboral o social?

Este dato refleja uno de los puntos más llamativos de toda la investigación, ya que el impacto se considera el resultado positivo o negativo que se obtiene de la aplicación de conocimiento en la sociedad.

Sin duda el porcentaje a destacar es el 80% de los profesionales que considera que la aplicación de estos conocimientos está brindando un impacto y que este es medible.

Los participantes más destacados de este 80% son el 82.35% de los hombres que poseen de 1 a 4 certificaciones y el 100% de las mujeres que poseen más de 5.

Esto se interpreta como datos alentadores y que quizás estén llevando la corriente del “síndrome del profesional de libro” a una futura extinción, con la salvedad que para reforzar estos datos será necesario a futuro llevar investigaciones etnocentristas que comprueben estos resultados.

5. ¿Considera que el estudio continuo de certificaciones es parte esencial para el desarrollo profesional?

A pesar del gran resultado de la pregunta anterior donde resaltaba en su mayoría el gran impacto que estaba generando la aplicación del conocimiento, al consultar sobre si este tipo de estudio resulta esencial para el desarrollo profesional, la balanza tiende a ser más abierta, puesto que un 32.5% de los profesionales consideró que hay más factores importantes.

Esta parte lleva a considerar un factor de cuestionamiento en la educación del profesional, en esa necesidad de explorar nuevos puntos y que según diversos neurocientíficos son parte de la plasticidad neuronal que se va ampliando a lo largo de la vida del ser humano y que nos invita al cuestionamiento de los diversos factores que se nos presentan tanto en la vida profesional como personal.

6. ¿Cuál considera que es la principal causa que le impide aplicar el conocimiento adquirido a través de certificaciones?

Si bien los profesionales identificaron en un 60% al entorno social y laboral como la principal barrera que impide la aplicación de los conocimientos obtenidos a través de estas certificaciones, es notable que el 40% que ha marcado “otros” ha ofrecido una variedad de respuestas bastante interesantes, como:

  • La falta de importancia que le dan a estos estudios en la sociedad.
  • Mi falta de experiencia.
  • Miedo a equivocarme.
  • No sé cómo aplicarlo.
  • Que tan abierto y receptivo es el entorno en el que se práctica.

Todas estas opiniones nos permiten observar la diversidad de percepciones que sobresalen al momento de buscar las barreras que dificultan llevar a la práctica tanto conocimiento adquirido.

Por ende, nos invita a hacernos un auto análisis sobre hacer conciencia si realmente seremos capaces de enfocarnos en tanto conocimiento y no lograr resultado alguno o debemos enfocarnos en aquel conocimiento en el cual realmente podamos ser agentes efectivos de cambio y así no caer en el síndrome del profesional de libro.

El rol del nuevo aprendizaje.

Puesto que hasta el momento hemos expuesto opiniones de grandes filósofos, sociólogos y la de los participantes mismos, es importante reflejar el rol del nuevo aprendizaje con respecto a el síndrome del “profesional de libro”.

Destaquemos de los profesionales encuestados un 21.74% expresaba su deseo de estudiar para brindar consultorías, lo cual no deja exento la opción de brindar clases a profesionales. Hace un tiempo un colega me comentaba que para brindar clases no era necesario haber llevado todo el conocimiento a la práctica.

Sin embargo, dado la velocidad con la que se mueve la información en la 4ta revolución industrial o la era de la información, presentarse a dar clases solo bajo la sombra de la teoría, representa un suicidio profesional o ser encasillado como un profesional de libro. La razón es bastante sencilla, hoy llevamos con nosotros (casi todo el tiempo con el celular, la Tablet, la laptop, etc.) la biblioteca más grande del mundo ( nuestros buscadores) que en es capaz de proporcionar el alcance a todo tipo de medio educacional (libros, artículos, videos, foros, etc.), por lo tanto, es muy poco lo que se le puede ofrecer como visionario al nuevo profesional solo a través de lo teórico (más allá de la dificultad que representa en algunos países el acceso a internet, que en si representa un problema social).

Hoy el reto pasa por ser capaz de proporcionar educación a través de formas que no sean monótonas y sin objeto para las nuevas generaciones, poder reducir la brecha entre la teoría y la práctica, a través de la experiencia.

El neurocientifico Stanislas Dehaene a través de su libro “¿Cómo aprendemos?” (2019), nos presenta 4 pilares que deben ser desarrollados por todos aquellos que pretenden proporcionar conocimiento a través de dar clases, bajo la primicia de “No se puede enseñar, sino se conoce como aprendemos”, estos pilares se reflejan en la siguiente imagen:

II.  Imagen con pilares del aprendizaje.

El significado de cada pilar en el aprendizaje resulta clave, a continuación, hago una breve explicación de cada uno:

  1. La atención: Ese conjunto de circuitos neuronales que se encargan de seleccionar, amplificar y propagar a las señales a las que nuestro cerebro límbico-cortical (parte de nuestra inteligencia emocional) le da importancia, es decir, si la información que llega a los alumnos es carente de interés, esta no será capaz de ser procesada y muchos menos comprendida (aquí juega un rol importante los tipos de inteligencia ya expuestos por Howard Gardner) por lo tanto, no habrá aprendizaje efectivo.
  2. El compromiso activo: La capacidad de generar en los estudiantes esa curiosidad activa por los nuevos conceptos, el desarrollo de una curiosidad constante que les permita no aceptar como absoluto todo principio teórico, sino, comprobarlo, llevándolo a la práctica.
  3. La retroalimentación: Juega un rol clave,debido a cada vez que descubrimos que el mundo contradice nuestras expectativas nos causa una sorpresa y las señales de error se propagan por todo nuestro cerebro y solo a través de una retroalimentación efectiva es posible eliminar las hipótesis inadecuadas y adoptar las pertinentes.
  4. La consolidación: El conocimiento significativo que ha recalado en el cerebro como importante, es transferido a la memoria de largo plazo y de esa forma se libera espacio para poder adquirir nuevo conocimiento. En esta parte la complementación práctica del conocimiento juega un rol destacado, ya que es lo que permite junto con el sueño que el cerebro repita y recodifique a la adquisición de conocimiento en el día a día.

La aplicación de estos pilares no está ni remotamente al alcance de alguien que sufra de ser un “Profesional de Libro”, la incapacidad de llevar a la práctica resulta siendo una barrera significativa tanto a nivel educativo (si se pretende enseñar) como a nivel profesional (si se pretende ejercer a nivel empresarial).

Conclusiones y visión futura.

A lo largo de todo este escrito hemos planteado el concepto del síndrome de “Profesional de libro”, opiniones, estadísticas y tendencias neurocientificas de aprendizaje, revertir la condición de ser parte de estos profesionales de libro no es algo que este fuera del alcance de un profesional, ya que pasa principalmente por lo que se conoce como el primer principio de la inteligencia emocional: El autoconocimiento.

Solo a través de llevar a cabo esa auto reflexión como personas y como profesionales y siendo totalmente honestos sobre el verdadero conocimiento que somos capaces de aplicar, y posteriormente, quizás de enseñar es que nos orientaremos a ser verdaderos generadores de cambios en nuestro entorno.

El conocimiento sin la práctica resulta nada más una decoración inútil, que acrecienta el ego y que no permite ver más allá en el verdadero valor que este tiene.

Todas las barreras que aparentemente nos impiden llevar a la obtención de resultados a través de la práctica solo valida lo que en su momento citó el entrenador de tenis y conferencista internacional Toni Nadal “Jamás una excusa nos ayudó a ganar un partido. El camino más fácil y rápido para ser responsables es reconocer que de nuestro comportamiento dependen las consecuencias de nuestras acciones”.

En el inicio de este escrito describí una situación con un profesional de libro. La respuesta a nuestros inconvenientes en la planta la encontramos con una persona con muchos menos títulos, pero con la experiencia y el enfoque de haber aplicado y validado los conceptos teóricos tan bien aprendidos, definitivamente nos dejó una gran lección, como espero este escrito sea de aprendizaje para ti.

Siempre es un gusto para mi poder compartir un poco de conocimiento y experiencia. Espero este articulo haya sido de tu agrado.

¡Saludos Cordiales!

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